Quan ningú em veu: la hipocresia dels polítics
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Acabo de rebre un correu d’en Marc que analitza els pretendents a la presidència de França centrant-se en el cupliment de els límits de velocitat, ara que hi ha el tema en el aire sobre baixar els límits de velocitat.
Sobre la contaminació de CO2 dels vehicles dels polítics tampoc es queda curt. Realment val la pena veure com la classe política es baralla per posar-nos unes lleis per després ells mateixos no seguir-les.
Cuando nadie me ve…
Una revista francesa se ha dedicado a seguir a los seis candidatos principales a las elecciones presidenciales del país vecino y ver si cumplían con los límites de velocidad. El líder en este particular ránking de infractores es Nicolas Sarkozy cuando fue sorprendido circulando en su Renault Vel Satis a 130 km/h por la noche, con lluvia y tráfico intenso donde el límite de velocidad era de 70 km/h. Curioso para el exministro del Interior y gran propulsor de la política antivelocidad y prorradares que viven en Francia.
En segundo lugar, tenemos a Jean-Marie Le Pen con 185 km/h en lugar de 130 km/h a bordo de su Peugeot 607 3.0 V6. En este caso, más justificado, ya que el candidato nacionalista es el único que no ha mostrado unas ideas antivelocidad.
La tercera plaza es para Fraçois Bayrou y su 607 2.2 HDI con 120 km/h en un túnel limitado a 70 km/h. Y, pasando a la izquierda, la socialista Ségolène Royal alcanzó los 158 km/h en su Laguna 2.2 dCi. Por último Arlette Laguiller, en su Polo TDi, fue sorprendida a 130 km/h con un límite de 90, y Olivier Besancenot fue el más moderado al alcanzar los 135 km/h en su Laguna en una vía limitada a 110 km/h.
Una vez más volvemos a ver que hay un margen, y amplio, entre las leyes que votan los políticos y su particular forma de aplicarlas.
Pero esto no es todo…
Dime qué conduces antes de contarme tu programa
Hablan, hablan, pero no predican con el ejemplo. Bruselas echa humo y nunca mejor dicho. Además, malos humos. Se debate cómo recortar las emisiones de CO2 de los automóviles y el tira y afloja es contínuo. Una de las más guerreras es la cancillera alemana, Ángela Merkel, que defiende a capa y espada los intereses de su industria automovilística: léase los potentes BMW, Audi, Mercedes, Porsche…
Sin embargo, la opinión de sus políticos no es muy defendida por los ciudadanos alemanes. Un grupo ecologista germano ha comprobado que los vehículos que utilizan los ministros alemanes contaminan el doble de lo que permitirá la Unión Europea.
Ya sea 120 g/km o 130 g/km (todavía andan a la gresca con estos números) los políticos tendrán que bajarse de su coche oficial.
Fíjate en esta lista elaborada por Deutsche Umwelthilfe: La ministra de Sanidad alemana, Ulla Schmidt, lleva un Mercedes S500. Emite 286gCO2/km. El ministro de Economía, Michael Gloss, va en un BMW 750i. Emite 271gCO2/Km. Tampoco se queda atrás en contaminación el ministro de Medio Ambiente, Sigmar Gabriel, que cuenta con un Audi A8 4,2 TDI de 326 CV y 249gCO2/Km. La ministra de Educación y –ojo al dato- Innovación, Annette Schavan, usa un Mercedes Benz S350, que emite nada menos que 247gCO2/km.
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