Adiós pequeña - Hola mi sueño
per Xavi el 24 de agost de 2010, sota Motor amb 12 lectures
Nunca sé como empezar las despedidas… Ayer, una vez desmontado el invento de la alimentación de la cámara y la cúpula, sentado encima en posición, me asaltaban los recuerdos como si de una ametralladora se tratase. Irte a buscar, subir la carretera de Vallvidriera aún conociéndonos, el primer viaje a las tres semanas al País Vasco, la gran mani contra los guardarraíles asesinos en Madrid, las dos veces que fuimos a Olite, nuestra ruta por el norte del año pasado, el Tourmalet y la vuelta a España de este año y tantas y tantas rutas sabadeñas por las curvas de Cataluña…
Me hice a ti en nada, y tu te hiciste a mi en menos. Nos llevaste a ritmo de turismo por dónde te pedí, fuera un asfalto impecable, un cúmulo de baches o hasta barrizales en bajada lloviendo. He perseguido a Isaac y SoE verde bajo el casco y tu seguías pidiendo más y más. Hemos abierto carabanas con motos más pequeñas tratando de mantener el grupo junto. Te he limado los laterales de los gomáticos buscando la rodilla y me dibujabas la trazada cómoda cargados hasta los topes con alforjas y sobredepósito, y aún así nos has llevado a velocidades temerarias a los dos sin pestañear y a velocidades de tortuga turística. Me has dado comodidad cuando otros compañeros se quejaban de las muñecas, has plantado cara orgullosa a compañeros con el doble de cilindrada, y nunca nunca nunca te has quejado, ni te has meado en el párquing, ni has necesitado que nadie nos venga a buscar.
Pero sabías que nuestra relación se debía acabar… eres perfecta para mí, pero a dúo necesitamos algo más. Igual que en su momento tu supliste lo que mi primera no podía darme, ahora otra lo hará por ti, aunque nunca olvidaré con quién cumplí varios de mis sueños húmedos moteros.
Es tiempo de buscar un carenado, es tiempo de invertir en un par de plazas más cómodas, de espacio para unas maletas sin penalizar al pasajero… es el momento, por fin, de cumplir mi sueño desde hace ocho años. Ya no hay un pasajero ocasional, ahora es permanente. Ya no hay un uso diario de ciudad, hay viajes y más viajes.
Desde que la ví por primera vez, allá por el 2002, me pareció preciosa. Me enamoré de una máquina. Mi opinión sobre la moto perfecta era siempre la misma. Amigos se convencieron y se hicieron con una. Aún no era mi momento, los astros (planeta economía, planeta pareja y planeta experiencia) no estaban alineados y por muy fuerte que te quisiera eras aún inalcanzable. Pocos saben lo que duele rodar detrás de un sueño, tantas y tantas veces, por tantas y tantas rutas, babeando, haciéndo cálculos, razonando un “cuando pueda” detrás te los dos tubos, cuatro agujeros altos que me llamaban…
Y puede que hoy, o puede que en breve, te deje apalabrada con un vendedor cazador de sueños. Puede que hoy, o puede que en breve, sienta la más profunda de las tristezas y a la vez la más profunda de las alegrías.
Adiós pequeña, hola mi sueño

